Artrosis

También conocida como artropatía degenerativa, osteoartritis, osteoartrosis y osteoartritis hipertrófica.
La artrosis se define como un trastorno que afecta principalmente al cartílago hialino y al hueso subcondral, si bien todos los tejidos adyacentes a las articulaciones afectadas suelen estar más o menos hipertrofiados. Es un trastorno muy corriente y progresivo de las articulaciones móviles, en las cuales el cartílago se deteriora, pierde su elasticidad, su superficie poco a poco se va haciendo irregular, y va adelgazándose hasta destruirse completamente.
Durante las fases finales de este proceso se desarrollan pequeñas fracciones de hueso en los bordes de la articulación, que son llamados osteofitos o picos de loro.
La artrosis es la forma más frecuente de todos los trastornos articulares, que se inicia hacia la segunda y tercera década de la vida y es una enfermedad universal a los 70 años.
La artrosis afecta por igual a mujeres y hombres, aunque su inicio es anterior en el hombre. Hacia los 40 años, esta enfermedad comienza a dar sus primeros síntomas, sobretodo en aquellas articulaciones que soportan el peso corporal, como las rodillas.

Etiología (causas)

Aunque en realidad la causa de la enfermedad es desconocida, es posible que el desarrollo de estos cambios esté relacionado, en parte, con el proceso del envejecimiento humano; es decir, que de la misma manera que, en la piel van apareciendo arrugas, los huesos envejecen y se degradan. Es evidente que esta degeneración ósea será más rápida y más intensa en unos individuos que en otros.
Factores como traumatismos, obesidad, trastornos metabólicos diversos, y enfermedades infecciosas desencadenarán el aceleramiento de la artrosis con la correspondiente sintomatología. Igualmente cualquier alteración de la estructura y el normal funcionamiento del cartílago hialino, así como el trastorno agudo o crónico del tejido hialino que lo rodea acelerará la enfermedad.
Habrá individuos que lleguen a edades más avanzadas sin sufrir consecuencias, pero comúnmente serán aquellos que hayan cuidado de su salud desde siempre. Habrán puesto atención a su alimentación, peso y habrán sido personas físicamente activas.

Síntomas

Inicialmente, la artrosis no es inflamatoria y su inicio es sutil y gradual, afectando a una o varias articulaciones. El primer síntoma es el DOLOR que suele agravarse con la rigidez matutina que sigue a la inactividad. A medida que la enfermedad progresa, disminuye la movilidad de la articulación, aparecen contracturas en flexión, dolor y crujidos o sensación rechinante.
La característica final de la artrosis es la deformación de la articulación. Los ligamentos se van volviendo laxos, aumentando la inestabilidad de la articulación y el dolor local, incrementándose la presión venosa y el dolor en el interior de la célula subcondral.
Si las articulaciones afectadas son la de las piernas, aparece entonces la cojera. La artrosis de la columna vertebral es muy frecuente, limitando cada vez más los movimientos de la persona.
Las articulaciones más afectadas son las que soportan el peso de nuestro cuerpo, es decir, rodillas, caderas, columna vertebral, así como los dedos de las manos, en donde aparecen nódulos localizados en las articulaciones y también bajo la uña.
Debe quedar claro que la artrosis no mata, pero sí invalida. La persona que la padece se ve limitada en los movimientos básicos que permiten su autonomía. Esto conlleva una depresión añadida y por ende más deterioro.

Tratamiento de la artrosis

A continuación enumeramos las diversas opciones para el tratamiento de la artrosis. El método o los métodos seleccionados dependerán del estado de deterioro del cartílago.

  • Farmacológico: orientado a detener la destrucción del cartílago. Si hay un aumento de los glicosaminoglicanos, el colágeno y el condroitinsulfato habrá una reparación del mismo.
  • Infiltraciones con Plasma rico en Factores de Crecimiento Plaquetario Autólogo, en artrosis de rodillas, caderas, hombro, etc.
  • Infiltraciones intraarticulares con ácido hialurónico.
  • Infiltraciones de Ozono intraarticular, acompañado de ozonización sistémica.
  • Fisioterapia, magnetoterapia, Láserterapia, aplicación de ultrasonidos, parafangos, electroterapia, acupuntura.

La ozonoterapia en combinación con el plasma rico en factores de crecimiento representan hoy por hoy una de las terapias más revolucionarias, innovativas y efectivas para este tipo de patologías.

El dolor de rodilla producido por artrosis, condromalacia, sinovitis, artritis reumatoide y otros procesos inflamatorios, son susceptibles a tratamiento con ozono, en combinación con plasma rico en factores de crecimiento, con una tasa del 85 al 90% de éxito. A través de estos agentes de crecimiento, las células madre adultas reciben señales para que éstas inicien los procesos naturales de reparación del tejido dañado.

El ozono mejora el metabolismo del cartílago articular además de tener un efecto antiinflamatorio y antiséptico.
Además de los tratamientos anteriores se aconseja:

  • Vigilar el sobre peso.
  • Incorporar una actividad física que no represente impacto para las articulaciones. La natación por ejemplo sería aconsejable.

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